sábado, marzo 11, 2006

REDNECK ZOMBIES


Ayer tuve el humor de ver una película que hacia meses tenia guardada y no había podido ver con calma. Estoy hablando de una de las clásicas de clásicas de la factoría TROMA, el cine serie B por excelencia, esta por demás decirlo que las actuaciones, la dirección y el argumento deja demasiado que decir, y si eres de los que disfruta de las películas de arte de cine independiente, retráctate de ver este bodrio singular y muy por demás divertido.
Con el cliché llevado al extremo, nos encontramos ante una parodia absurda de todo lo que has visto de cine de zombies. Un bidón de residuos nucleares llega accidentalmente a manos de una peculiar familia de sureños, cuya manera de ganarse la vida, es la preparación de aguardiente para su pueblo. Sin ser precavidos, usan este bidón para preparar al aguardiente y repartirlo entre todos sus clientes, lo que provoca a quien lo tome, una transformación en zombies hambrientos de carne humana. El terror comienza cuando un grupo de excursionistas se ven amenazados por la horda de zombies en medio del bosque.
Cabe resaltar el buen grado de gore con el que esta tratada la película, donde podrás encontrar ojos reventados, desmembramientos explícitos, bebes zombies y vísceras verdes y viscosas por doquier. El humor referente al splatstick es muy frecuente, y la parodia a Masacre en Texas es sin duda digno de una carcajada. Con aproximadamente 70 minutos de duración, este filme es una buena referencia para todo el que goce de ver tripas sin importar lo mala que pueda ser la película.
A DONDE TE FUISTE?

Y hace tiempo que no siento tu mirada,
Ni siquiera entre pasadizos,
No se que puede causar estragos
Pero tu necio placer me hace ambiguo.

Y hace tiempo que no escucho tu voz,
Ni siquiera caminando entre recovecos,
No se que puede causar locura,
Pero tu ausencia me aparta en silencio.


RECUERDO TRISTE.
Cada vez que te nombro me hace llorar el tiempo,
no calculo, tal vez este en lo cierto,
pero la vida es mas difícil sin ti,
Tu voz se ha ahogado,
Y esta en un viaje infinito,
Donde ni con lazos de sangre,
Te contengo.

Cuando camino sin rumbo,
El viento susurra y yo,
Me quedo sin aliento,
Vieras como duele por dentro,
Que no seas mas que un fantasma y yo,
Ya no soy un caminante contento.

Pido a la muerte un segundo de aliento.
Pido a la vida, un tremendo remiendo.

martes, marzo 07, 2006

acid rainII (ilustración digital para Rosas Putrefactas zine´)

JOSÉ CALLABA

José siempre había dicho que era mejor callar las cosas, a sus 30 años, realmente era un inexperto en la vida. Antes de descubrir los terrores que agobiaban su mente, era un tipo ordinario, fanático de coleccionar soldados de plomo, su vida se había ido en un abrir y cerrar de ojos. Un buen día, José sacó a pasear a su perro, y al avanzar unas cuantas cuadras de su casa, se dio cuenta que no había razón para vivir en un mundo tan sobajado y destructivo, realmente no entendía para que disfrutar de la vida si te vas a morir tarde o temprano, y no te llevaras nada a tu agujero. Su momento filosófico se acrecentó cuando vio que su perro cagaba en el césped de un viejo parque con dos fuentes pequeñas. Esto influenció a José para tomar la decisión de quitarse la vida dos días después, aventándose a las vías del tren que pasaba por las afueras de la ciudad. Un niño que volaba un papalote encontró los cachos regados irónicamente en una gran explanada. Uno de sus soldados de plomo yacía en su bolsa del pantalón.